Una tradición muy beneficiosa: Las Uvas

Si preguntáramos en una encuesta, cual es la época que más uva se comen, muchos dirían en Nochevieja. Las uvas son icono del cambio de un nuevo año y muchas personas solo las comen cuando llega el momento de despedir el año, precisamente a estas personas debemos contarles las beneficiosas propiedades de este manjar si se comen a menudo La piel de la uva, aporta fibra, combate el estreñimiento y el tránsito intestinal. Por cada 100 gramos contiene un 80% de agua.

Son ricas en Vitamina B y en flavonoídes que van muy bien contra las enfermedades cardiovasculares. El ácido fólico que contienen las uvas contribuye a producir glóbulos rojos ya anticuerpos, además de ayudar a las mujeres a prevenir el cáncer, el envejecimiento y problemas circulatorios y también contra las enfermedades degenerativas, mejora el estado de las arterias y controla los niveles de colesterol. En la uva blanca hay más cantidad de azucares como la glucosa y la fructosa, los minerales como el magnesio y calcio y en la uva negra abunda más el potasio. La uva blanca tiene 63 calorías y la uva negra 67 calorías por 100 gramos. Las personas con diabetes tienen que vigilar su uso, ya hemos dicho que aporta azucares y también deben tener cuidado las personas con cálculos renales por su alto contenido en ácido oxálico y calcio. Las uvas se recogen en los meses de otoño y a principios de invierno, así que ya saben no esperen a comerlas en el fin de año, para disfrutar de su sabor y de sus cualidades.

Tradición popular: el chupacabras

El término Chupacabras es el nombre de un ser mitológico contemporáneo que se describe como un ser que atacaría a los animales de diferentes especies en zonas ganaderas, agrícolas o rurales, el mito tuvo su origen en la isla de Puerto Rico. Se argumenta que existe en América del Sur y América Central en países como México, Perú , Chile Guatemala, Costa Rica, Argentina, Costa Rica, Puerto Rico, etc.. La descripción popular del Chupacabras es que sería una criatura pequeña de 1 metro de altura o menor tamaño que presentaría piel verdusca y escamosa, ojos grandes, y saltones y cabeza ovalada. También se le atribuye un rostro canino de grandes colmillos y tobillos largos como los del canguro. Además presentaría una estructura corporal humanoide un tanto encorvada con una hilera de espinas dorsales y a veces se le otorgan un par de alas similares al murciélago que sobresalen por su lomo. Poseería afilados colmillos y se dice que también tendría una especia de filamento bucal que succiona la sangre de sus víctimas y en ocasiones sus órganos. A demás poseería garras como extremidades. La descripción de los ataques del Chupacabras se ven en sus animales muertos, que no presentan sangre en sus cuerpos y presentarían como heridas un solo agujero, a diferencia de otros depredadores que en su mayoría destrozan el cadáver. Se indica comúnmente la falta de huellas del animal atacante, o si se presentan son escasas. También llama la atención que esas pisadas se encuentran a diferentes distancias de 4 a 5 metros indicando que tendría una gran habilidad para saltar y atrapar a sus víctimas.