Volver a la posguerra: los comedores sociales

Comer una sola vez al día, jugar al dominó o a las cartas, hablar, reír, y a veces llorar, son algunas de los aspectos que cada día, muchas personas encuentran cuando van a buscar su ración de alimentos a los comedores sociales. Desde que se abren dichos comedores y hasta la hora de cierre, muchos de los que solicitan comida, permanecen algunas horas, para encontrar entre los demás un apoyo necesario y comprensible.

Algunos comedores sociales, abren sobre las 16,30 y cierran sobre las 20 horas, cuando acaba la cena, es el intervalo de tiempo de más tránsito. La mayoría de comedores, funcionan de forma paralela al reparto de alimentos. El aumento de la pobreza requiere más servicios de cobertura de necesidades básicas. El ayuntamiento de Barcelona ha comentado que abrirá antes de final de año, tres nuevos comedores sociales, concretamente en Les Cort Sarrià i Eixample Dret, con unas 100 plazas/comidas diarias cada uno de ellos. Actualmente hay 14 comedores sociales municipales y de entidades conveniadas con el Ayuntamiento barcelonés. El coste de estos comedores sociales ascendió en el pasado 2011 a la cantidad de 1,700 millones de euros y en este 2012 con el aumento de la demanda será de cerca de 2.900 millones de euros. Esto es un dato de que la pobreza se convierte en crónica y amenaza cada vez a los niños y esa es la inquietud más preocupante. Un 30% de las personas que van a estos comedores sociales, lo hacen por primera vez. Cáritas invirtió el año pasado 3,3 millones de euros en ayudas a necesidades básicas, lo que supone un 35% más que en el 2010. La pobreza excesivamente severa, está produciendo una fractura social, el empobrecimiento de las familias si trabajo y sin ingresos hace todavía más creciente la diferencia entre las clases sociales, la clase media tiende a desaparecer y es la que más sufre la crisis económica.

No todos los que van a los comedores sociales, lo hacen diariamente, en estos lugares no hay listas. Algunos de los pobres que comen de una forma digna, algunos días faltan ¿el motivo? En estos comedores se viven historias de todos los colores, y se confirma que el hambre puede golpear a cualquiera, al menos de los de la clase media, media baja. Algunas personas sobre todo hombres, el haber caído en la pobreza les lleva al alcohol, que les calienta el cuerpo cuando hace frío, les permite olvidarse del hambre, y dormir más rápidamente en lugares transitados. Las borracheras muchas veces les impiden ir a los comedores sociales, y la comida que se pierde, otro la aprovechará, es la " ley de la selva" nada se desaprovecha. Una línea marcada por la exclusión social y laboral, más los extras del alcohol, el hambre , convierten a muchos de ellos, en los asiduos inquilinos de las calles, durmiendo en metros, bancos y lugares resguardados, que en algunos casos, ni los perros querrían. Algunas personas de las que solicitan alimento en los comedores sociales, pueden ducharse y lavarse la ropa. El porcentaje en cuanto a sexo, nos da la cifra de que casi un 90% de los que van a los comedores sociales, son hombres. La explicación de porqué hay un bajo porcentaje de mujeres se puede deber a que ellas, tienen más capacidad de lograr apoyo familiar y social. La gestión de todos los trabajadores de los comedores sociales, voluntarios y las empresas privadas, ayuntamientos y algún que otro restaurante que prepara un cupo de menús cada semana, son los verdaderos artífices y merecedores de salvar cada día vidas humanas. Todos los que trabajan directamente o indirectamente en estos comedores sociales en esta obra social , trabajan en una vía unidireccional sin afán de lucro, y sin esperar respuesta, ni económica ni emocional a cambio de dar sin pedir nada a cambio, son los verdaderos héroes . El aumento de estos comedores sociales nos recuerda o nos transporta a casi 60 años atrás , a la hambruna de la posguerra, aquella guerra civil que llevó a muchas familias a la destrucción total de sus vidas, y a pasar la época de mayor hambre de nuestro país. Se da también la casualidad de que muchos personas mayores de los que pasaron hambre en la mencionada posguerra, la vuelven a pasar ahora 6 décadas después, recordando los malos momentos. Es verdad que en aquella época, el denominador común en la mayoría de familias era el hambre, hoy en nuestros tiempos modernos, para muchos pasar hambre es una quimera imposible, pero para muchos otros, el plato de sopa, y el pan o un huevo es lo mejor que se pueden llevar a la boca. En estos comedores, la comida no suele ser fresca, y las lentejas, la sopa, judías garbanzos, legumbres son lo mejor que pueden dar, por eso cuando en alguna ocasión hay algo especial como pollo, muchos personas que van a esos comedores sociales, piensan que es Navidad. No tenemos que irnos tan lejos, para presenciar y confirmar que muchas familias no tienen para comer, y para esto no hace falta ir a los comedores sociales, ya hemos comentado antes que algunas familias no quieren reconocer que han caído en las garras de la pobreza, y prefieren seguir pagando la vivienda o la habitación y no comer. Se pueden estar hablando de que 6 de cada 10 niños catalanes, pasan hambre o están malnutridos. Al igual que la hambruna de la guerra civil, fue consecuencia de un dictador de cuyo nombre no me quiero acordar, o al menos no merece que lo nombremos aquí en este escrito, la pobreza que hoy se vive también tiene sus culpables, es la herencia de la gestión y de la inercia de unos gobernantes que no supieron dirigir un país, que destruyeron progresivamente de una forma acelerada y continua el empleo, de la gestión de los bancos que hasta cierto punto podríamos calificarlo de criminal. Una gestión financiera nefasta, que en la época de bonanza, defendieron el pide, pide que te lo daremos, los préstamos a doquier incitando a los ciudadanos a consumir sin mirar las consecuencias. Ahora la moda es poner dinero público para salvar a los bancos ¿ Pero quien salvó a los pobres que les quitaron la vivienda, familias enteras, que se han quedado en la calle? como se suele decir la justicia no es igual para todos. Las coincidencias inexplicables de la vida pero reales, nos puede colocar en algún caso de un desahucio realizado por Bankia a alguno de estas personas que han ido a parar a los comedores sociales y que con el dinero con el que contribuyeron pagando sus impuestos, el dinero público, ahora ha ido a parar al rescate de Bankia, cerca de 24.000 millones de euros, un pozo ciego que no tiene fin. Muchos de los que van, lo hacen llenos de una sensación de frustración, y muchos de ellos nos comentan que tienen amigos e incluso familias que no quieren ir a los comedores sociales por orgullo y por no reconocer que están en la miseria, en la pobreza total, el admitir que dependen de los otros, es superior a sus fuerzas.Algunos de los que si deciden ir a los comedores sociales, han cotizado a las Seguridad Social durante más de 30 años, pero el paro, el no poder pagar la hipoteca, el tener que dejar su piso por desahucio, o no poder pagar el alquiler de la habitación, les ha llevado a vivir en la calle y en la miseria. Se puede hablar de una cifra escalofriante, cerca de 500 familias enteras pueden estar viviendo en Barcelona , en lo que se llama desgraciadamente la moda del chabolismo, viviendas que se substituyen por caravanas abandonadas, vivir en coches, tiendas de campaña, furgonetas y locales abandonados putrefactos y sin ninguna higiene digna, pero es lo mejor que pueden encontrar.