Guerra en las aulas

La Marta tiene 12 años y hace 4 que estudia en un colegio del barrio de Sants. A pesar que es una alumna sin problemas académicos es una niña inteligente y trabajadora y o puede decirse lo mismo a nivel personal, Muchos niños de su clase le insultan constantemente y esto le quita a Marta las ganas de ir la escuela.

Y este no es un caso aislado, según un estudio de la Generalitat de Catalunya, más del 45% de alumnos dice haber estado objeto de burlas e insultos y un 15% reconoce que ha padecido maltratos físicos. Por otra banda del conflicto se ha encontrado otro tipo de víctima, los profesores de estos niños. Un informe reciente revela que el 15% de trabajadores del sector educativo ha padecido maltratos psicológicos por parte del alumnado. El estudio añade que el 70% de las bajas laborales producidas entre profesores se debe la depresión por alto grado de conflictividad que algunos alumnos presentan. Con el comienzo del curso, los profesores y el resto de personal del colegio ha de encontrarse con la tensión propia de su actividad y la violencia en la escuela se convierte en tema de máxima actualidad. En España la violencia juvenil no ha llegado a extremos tan dramáticos como a países como los Estados Unidos, este es un fenómeno que existe y que preocupa a buena parte de los docentes y al alumnado. Siempre ha habido niños violentos en el colegio. La crueldad y la agresividad son constantes en el desarrollo de los niños, pero en un momento en que un niño del País Vasco se ha llevado a quitarse la vida por las constantes agresiones que recibía de sus compañeros de clase, la alarma en las aulas se ha disparado. ¿ Que es lo que ha cambiado? Los expertos aseguran que se respira más violencia en las aulas, porque las relaciones familiares y sociales han cambiado. Se tienen en cuenta actitudes mucho más permisivas con los niños, y esto provoca que se atrevan a decir y hacer cosas que otros sistemas sociales más rígidos no lo harían. Los psicólogos creen que la familia es la que se ha de responsabilizar de la educación de los pequeños, ya que es la primera sociedad en que vivirán, y la que más influye en las actitudes de los adolescentes, por eso recomiendan a los padres de estar alerta, los límites y las normas han de ser respetadas des la primera infancia. Otros piensan que otro factor que determina el componente violento en los niños es la gran presencia de violencia en muchos aspectos de la vida. Películas, comics, videojuegos, y hasta determinados tipos de música `provocan que la agresividad esté más presente entre los más pequeños. Por esta razón padres y profesores han de intentar que los niños no se saturen de mensajes agresivos Otra razón que destacan los especialistas es la presencia en la sociedad actual de un estilo de vida individualista y competitivo, en que el valor principal es el “jo” desplazando al resto a un segundo plano. Las consecuencias de los episodios de violencia en las aulas se puede traducir en daños físicos y emocionales, estrés, desmotivación, y en los casos más graves, estrés posttraumático de los afectados. “ No hay ningún día que algún niño se meta conmigo porque estoy un poca gorda” . Al principio intentaba pasar de les críticas pero ahora ya me quita las ganas de ir a clase y espero con impaciencia la llegada del fin de semana” dice la Marta, estudiante de un colegio de Sants. Una de cada cuatro niños dice que en su escuela hay casos d violencia. Los tipos de maltratos padecidos son los insultos (33,8%) las amenazas por dar miedo (8,5%) los robos de objetos personales (6,4%) daños físicos (4,1%) y hasta asedio sexual (1,7%). Uno de cada diez escolares de ESO es víctima de agresiones diarias “ dice un grupo de investigadores de la facultad de Educación de la Universidad de Valladolid y casi un 6% admite utilizar la violencia sistemáticamente . Muchos niños creen que la violencia es el mejor sistema para desfogarse y siempre están buscando problemas, opina la Marta. Algunos llegan a pegarse por una niña o porque no le gusta que haya niños inmigrantes en clase. Las medidas que recomiendan los especialistas en educación infantil so huir de una permisividad excesiva con los hijos, no tolerar actitudes como la burla, el menosprecio, ni los comentarios despectivos delante de cualquier persona, especialmente a las consideradas diferentes, ya que la violencia en muchos casos presenta un componente racial o sexista. Se ha de inculcar desde que son pequeños valores como la solidaridad, la tolerancia, y el respeto hacia los otros, comportamientos poco habituales hoy en día. Los jóvenes de hoy en día son mucho más violentos porque distinguen menos entre juego y realidad, no conocen el límite de la violencia y mientras antes tenían miedo y respeto a los profesores, hoy creen que son los amos de la escuela, comenta Ferrán profesor de Historia de niños de la ESO. Delante de esta situación, los docentes se sienten solos porque saben que es improbable que los padres o la propia escuela les de apoyo en un asunto disciplinario, porque en muchos casos existe una cierta complicidad entre padres y directores de centros de enseñamiento, a la hora de censurar ciertas conductas agresivas. Un estudio de violencia infantil elaborado a finales de los años noventa, pretende dar soluciones prácticas a los profesores. Recomiendan dinamizarlas clases porque resultan más interesantes, mejorar los aspectos didácticos y sobretodo aportar información sobre la situación a los padres, principales encargados y responsables de la educación de sus hijos. Los niños se han de educar con los valores instrumentales como el trabajo bien hecho, la responsabilidad y la obediencia. Valores que han de comenzar a germinarse en el propio hogar y que posteriormente se consolidaran en la escuela. Tanto los padres como los profesores tienen en nuestras manos las vidas de las generaciones que suben. Estamos a tiempo de evitar casos como el del pobre Jokin del País Vasco, muerto desde hace 4 años porque las agresiones de sus compañeros de clase lo llevaron finalmente al suicidio.

 

Anna Cabanillas

Periodista